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Fecundación In Vitro

La fecundación in vitro (FIV) es un tratamiento de fertilidad de alta complejidad,  que consiste en extraer los óvulos de los ovarios de la mujer mediante punción folicular,  y a continuación, fecundarlos en el laboratorio con los espermatozoides del hombre (o  un donante). Seguidamente, se observa la evolución de los embriones en cultivo hasta que se transfieren al útero de la mujer a fin de lograr el embarazo.
El éxito de la FIV depende de muchos factores, pero la edad de la mujer es uno de los más importantes. Además, también influirá en las probabilidades de éxito de este tratamiento que los espermatozoides de la muestra seminal tengan buena calidad.

Pasos de la FIV - ICSI

La estimulación ovárica consiste en la administración de hormonas específicas a la mujer, con el fin de conseguir que todos los folículos que inician el crecimiento en este ciclo, logren el estadio de maduración final.

Una vez que los folículos ováricos alcanzan el tamaño deseado, el siguiente paso es la obtención de los óvulos por punción folicular u ovárica. Se trata de una intervención quirúrgica realizada bajo anestesia en la que el ginecólogo va pinchando los folículos del ovario ("bolsas" que contienen los óvulos) y aspirando su contenido. Posteriormente, el líquido folicular aspirado será analizado en el laboratorio en busca de los óvulos.

Este proceso dura más o menos 30 minutos y la paciente no siente dolor. Además, la mujer puede volver a casa cuando finaliza la punción ovárica, por lo que no requiere hospitalización.

Generalmente la muestra de espermatozoide se obtiene por masturbación y requiere un periodo de abstinencia de 3 a 5 días. Unos minutos después de la eyaculación, la muestra pasa por un proceso conocido como capacitación espermática,  que consiste en eliminar los espermatozoides de mala calidad y el plasma seminal. Así, se concentra la muestra en espermatozoides con movilidad progresiva.

En casos en los que la masturbación no permite obtener espermatozoides, la muestra puede ser obtenida por biopsia testicular o aspiración de epidídimo. Este tipo de muestras requieren la fecundación a través del método de ICSI, debido a la baja cantidad y mala calidad de los espermatozoides.

La fecundación se refiere al momento en que óvulo y espermatozoide se fusionan para juntar la dotación genética de ambos padres y dar lugar al nuevo ser. La unión puede darse con mayor o menor intervención del embriólogo. No obstante, en general funciona de la siguiente manera:
FIV convencional
el embriólogo coloca en la misma placa de cultivo los óvulos y los espermatozoides, a la espera de que éstos últimos sean capaces de penetrar en el óvulo.
ICSI
el embriólogo es el que deposita directamente el espermatozoide en el interior del óvulo.

Los cigotos se dejan en cultivo para que continúen su evolución, pasando por el estadio de embrión y blastocito. Estos embriones se dejarán en una incubadora específica que mantiene las condiciones de temperatura y gases idónea para el crecimiento embrionario hasta el momento de la transferencia al útero materno.

La paciente recibirá medicación hormonal distinta a la estimulación ovárica para conseguir que su endometrio esté receptivo, es decir, sea capaz de interaccionar con el embrión para que este implante y de inicio al embarazo.

La transferencia es indolora y de corta duración. Se trata de un proceso sencillo que es realizado por el ginecólogo en el quirófano sin necesidad de anestesia donde se deposita el embrión en el útero materno.

Se realiza un test en sangre 12 días después a la transferencia embrionaria. Si el resultado es positivo, 20 a 25 días después se realiza una ecografía de control en la que se confirma el saco embrionario. Una vez obtenida el alta, puede continuar el seguimiento del embarazo con su ginecólogo habitual.

¿Cuándo recurrir a la Fecundación In Vitro?