
En Sanatorio Alemán la tecnología se une a la emoción familiar. Gracias a un innovador software de inteligencia artificial, las futuras mamás pueden ahora ver a sus bebés en imágenes 3D de altísima calidad, casi como si ya los tuvieran en brazos.
Se trata de Beia, un sistema que recopila miles de imágenes tridimensionales para crear representaciones realistas del bebé. Más allá de su valor clínico, esta herramienta tiene un profundo impacto emocional, fortaleciendo el vínculo entre madre e hijo incluso antes del nacimiento.
El Dr. Fernando Viñals, especialista en medicina materno fetal, explica: “Estas imágenes tienen un valor principalmente afectivo. Permiten una conexión que va más allá de lo que el 3D o 4D convencional ofrecía hasta ahora. En Chile somos el segundo centro en contar con esta tecnología, disponible desde la semana 22 de gestación en adelante”.
La experiencia de Priscila Poblete, mamá de Borja Paredes Poblete, un bebé de dos meses, refleja el impacto de esta innovación. “Con mis otras hijas también me hice ecografías en el Sanatorio, pero siempre eran con Doppler, sin inteligencia artificial”, recuerda.

Durante su embarazo, Priscila acudió a la ecografía Doppler de la semana 22 y se encontró con una sorpresa inesperada: “Cuando llegamos, nos dijeron que estaban probando esta nueva tecnología de inteligencia artificial. No sabíamos nada, porque recién la estaban implementando”.
El Dr. Viñals les explicó, tras el examen, que Borja sería uno de los primeros bebés en contar con una imagen generada por este sistema. “Nos dijo que estaban probando un software de inteligencia artificial que muestra cómo se vería el bebé al nacer. Borja sería uno de los primeros en acceder a esta tecnología y la imagen que vimos era un prototipo de cómo se vería al momento de nacer”, señala.
La experiencia fue impactante para toda la familia. “Revisamos la imagen cuando salimos de la consulta y nos sorprendimos, porque la verdad es que parecía demasiado real. Entre nosotros nos preguntábamos si de verdad Borja iba a ser así. Y la sorpresa fue que sí: el color de las pestañas y la forma de su cabeza, su pelo claro, la nariz, la boca son muy parecidos a los que tiene hoy”.

Acompañada de su esposo y sus dos hijas, la consulta se transformó en un recuerdo familiar inolvidable.
Esta experiencia demuestra cómo la tecnología prenatal no solo aporta precisión médica, sino que también crea momentos llenos de emoción y conexión, llevando la relación entre madre e hijo a un nivel completamente nuevo.