“Gracias a Dios estábamos en Chile, porque en mi país no hubiese sobrevivido”

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Diferentes personas le hicieron notar a Kitty Salamanca que tenía un color amarillo en la piel, pero ella no le prestó mayor atención. No tenía síntomas extraños, dolores ni nada que le preocupara.  Hasta que un día en la mañana, antes de ir a trabajar, se levantó a preparar desayuno y sintió mareos junto con visión borrosa: “No podía hablar, ni siquiera para llamar a mi esposo que estaba al lado, no podía moverme”, recuerda. Cuando logró recuperar un poco de fuerzas, fueron al hospital de Calbuco, localidad en la que residían hace seis meses, luego de dejar Venezuela.

Luego de una serie de exámenes, los médicos le dijeron que debía ser hospitalizada en Puerto Montt, inmediatamente. Kitty estaba afectada por una hepatitis A fulminante y su estado era crítico y ya había perdido la conciencia.

Dada su gravedad, a los pocos días fue trasladada hasta Concepción en helicóptero. Así llegó a Clínica Sanatorio Alemán. Los médicos le dijeron a su esposo, Juan Carlos, que sus expectativas de vida eran de 12 horas.

Afortunadamente, lograron estabilizarla, pero necesitaba un trasplante con urgencia. “El domingo llegó como un milagro el hígado”, relata Juan Carlos. El médico que lidera la Unidad de Trasplante de Clínica Sanatorio Alemán, Dr. Franco Innocenti, dijo que la paciente “se trasplantó muy grave con edema cerebral, falla renal, falla hepática catastrófica y falla circulatoria”.

Gracias al trabajo de este equipo de especialistas, la intervención fue exitosa, lo que hoy le permite volver a su hogar junto a sus tres hijos y su esposo. “Hoy se va sin ninguna secuela, con su hígado nuevo funcionando… Nosotros estamos muy contentos y satisfechos como equipo y como clínica” sostiene Innocenti.

Esta familia había decidido venir desde Venezuela a probar suerte a Calbuco, lugar en el que una amiga los orientó y ayudó a establecerse, con la idea de conseguir nuevas oportunidades laborales pensando, principalmente en su hija mayor (17), para que continuara sus estudios luego de haber finalizado cuarto medio.  “Hablamos a diario que gracias a Dios estábamos en Chile, porque yo creo que si hubiera estado en mi país (por la crisis económica y política) no hubiera sobrevivido”, finaliza Kitty.

Actualmente este matrimonio, junto con sus dos hijos se trasladaron hasta Concepción, para residir en la ciudad al menos hasta que la paciente cumpla un año desde la intervención, para poder
continuar con sus controles periódicos con los profesionales del equipo de trasplante de Clínica Sanatorio Alemán.


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