Testimonio Juan Jorquera | Clínica Sanatorio Alemán

Testimonio Juan Jorquera

Juan Jorquera Salas, 51 años, recuperado de covid

“En la Clínica me salvaron la vida”.

Juan Jorquera Salas, tiene 51 años, es mueblista y tiene un pequeño taller en la comuna de La Florida en Santiago, el 9 de julio fue dado de alta, luego de permanecer por casi más de un mes internado en la clínica hasta donde llegó en estado grave contagiado por covid.

“Cómo me contagié, la verdad no lo sé, tengo muy perdida esa parte, siempre trabajé con mascarilla, con guantes, utilizaba alcohol gel cuando iba a comprar materiales, mayor contacto con personas no tenía”, cuenta Juan.

“Yo me hice el examen porque simplemente vi la oportunidad. Con mi hijo Juan Andrés estábamos trabajando en Santiago, recuerdo que cargué combustible en una Copec de Avenida La Florida y vi que la Municipalidad tenía un módulo y era gratis, paramos el vehículo, nos acercamos a la orilla, nos bajamos y nos realizamos el test. Creo que pasaron unos 3 o 4 días cuando empecé con los síntomas, sin saber aún el resultado, de hecho, a mi hijo le informaron telefónicamente unos días después que el examen había dado positivo al covid, cuando ya estaba en el hospital”, comenta. 

Relata que “un lunes a fines de mayo amanecí mal, mi hijo se dio cuenta que no podía respirar bien, me tomó y me llevó altiro al hospital Sótero del Río que queda relativamente cerca, y ahí le dijeron que me había llevado justo a tiempo, un par de hora más y no estamos contando el cuento. Para mí fue fulminante esto, yo literalmente me borré, estuve 4 días en el hospital inconsciente”.

No tiene certezas de todo lo que ocurrió, pero si se acuerda que reaccionó en el momento en que varias personas iban corriendo junto a él “me asusté, porque no sabía que estaban haciendo conmigo y me decían que me calmara, que estaba bien, yo me empecé a desesperar y a preguntar, qué me está pasando, dónde me llevan.  Y me di cuenta por la hélice que me estaban introduciendo a un helicóptero, ahí yo sentí todo. Venía amarrado, después cuando llegamos a Concepción reaccioné de nuevo, cuando me bajaron del helicóptero, cuando iban corriendo conmigo, cuando al entrar a la clínica me estaban esperando otras personas, hicieron el cambio y salieron corriendo de nuevo”, cuenta. 

“En el hospital no sentí nada, pero en ese momento en la clínica sí, con tanta amabilidad me tomaban la cabeza, me gritaban respira, respira no te rindas, eso no se me va a olvidar nunca…como me estaban dando ánimo, me estaba dando fuerza, luego ya no recuerdo”.

Dice que cuando empezó a recuperar la conciencia fue sorprendente “desperté y no sabía que tenía covid, cuando me dijeron que estaba en Concepción, en el Sanatorio Alemán, no lo podía creer, después me enteré que por lo menos estuve unos 10 días inconsciente o más, y que estaba contagiado, yo ni siquiera sospechaba. No tomaba ni una aspirina, y con el covid me detectaron hipertensión y diabetes, son las secuelas, pero estoy vivo”.

 “Mi proceso de recuperación en la clínica lo sobrellevé bien, me inyectaban, me controlaban, fue bonito como la gente se preocupaba, no me conocían y me colocaban letreritos en la ventana que decían ánimo, vamos a rezar por usted”, cuenta Juan.

Recuerda que en una oportunidad lo visitó una enfermera y le dijo “nos diste tarea, nos diste pega, luchamos harto contigo y lo único que quería saber es que estás bien y que te vas a recuperar. Le respondí qué de mi parte iba a hacer todo lo que podía para recuperarme lo antes posible, para demostrarles que su esfuerzo no fue en vano, que ha dado frutos y yo voy a vivir, me voy a cuidar. Dios me dio otra oportunidad con la ayuda de ustedes y voy a salir adelante de esto, voy a luchar, porque tengo clarísimo que en la Clínica me salvaron la vida”. 

“No voy a olvidar a Cristopher, un kinesiólogo que me atendió, en tres días me levantó de la cama, un gran logro, me decía que le ponía empeño, y que quería salir adelante, con paciencia y dedicación. Todos me atendieron con una gran disposición y tenía miedo de salir de la clínica porque en ese lugar me sentía tan seguro, lo único que tengo son agradecimientos”.

Juan llegó a la clínica el 27 de mayo y fue dado de alta el 9 de julio, día en que se fue a Osorno a la casa de su hija mayor Kelly donde se recupera. Tiene otros 3 hijos y 6 nietos. “La idea es que me quede acá y siga mi negocio esta ciudad, es un cambio de vida”.

Finalmente hace una reflexión y un llamado de atención “me da rabia como andan sin mascarilla, andan en la calle, no toman conciencia, que hacen partidos de fútbol, asados y no entiende que hay un virus en el aire matando gente”.

Juan le ganó al virus y gracias al trabajo del equipo humano y médico de CSA se recuperó y regresó feliz a su hogar.