Testimonio Janet Marchant Muñoz | Clínica Sanatorio Alemán

Testimonio Janet Marchant Muñoz

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Janet Marchant Muñoz, 59 años, recuperada Covid

“Soy una afortunada de estar viva y haber llegado al mejor lugar”

Janet Marchant Muñoz tiene 59 años, 4 hijos, 4 nietos y una sobrina a la que cría. Vive en la comuna de Maipú en Santiago y es dueña de casa. Tras haber permanecido internada en estado grave en Clínica Sanatorio Alemán por Covid-19 hoy está feliz, recuperada y de regreso en su hogar.

“Tengo una vecina que tiene hartos problemas de sus huesos, cada cierto tiempo cuando está con mucho dolor voy y la inyecto, entonces un día me llama y la fui a pinchar como siempre lo hacía, no le fallé. Al llegar a su casa me lavé las manos, preparé todo, la inyecté y regresé a mi casa, luego me enteré que su hijo se había contagiado en su trabajo de Covid y era asintomático, contagió a la mamá, al papá y, por ende, me contagié yo a pesar de todas las medidas que había tomado”, cuenta Janet. 

En esos días se recuperaba de una bronquitis, pero empezó a empeorar “me estaba atendiendo con un doctor broncopulmonar, entonces me mandó a hacer una radiografía y el test PCR.  En la radiografía el médico vio que estaban muy comprometidos mis pulmones, tenía bronconeumonia, me hizo un tratamiento con antibiótico inyectable, pero yo estaba saturando muy poco y además estaba teniendo dificultades para respirar, entonces me envió a urgencia del Hospital El Carmen, donde ingresé el 4 de junio”.

 “Sé que cuando llegué a urgencia ya estaba el resultado de mi examen Covid, me cansaba, no podía respirar y me dejaron ahí. De las pocas cosas que recuerdo es que el doctor me habló de conectarme a un respirador, y que después llegó la vecina que yo pinché cuando ya casi me iban a preparar para conectarme al ventilador y luego no recuerdo nada más, hasta cuando me despertaron en la clínica. Tengo recuerdos vagos, aunque mis hijos grabaron y me mostraron fotos de todo después”, relata.

“Yo estuve mirando los exámenes de la clínica y los del hospital y los tenía muy malos, estaba grave, no estaba oxigenando bien, perdía la conciencia, perdía la noción del tiempo…” dice.

El 9 de junio la señora Janet llega en estado grave hasta la Clínica derivada desde el Hospital El Carmen de Santiago, es ingresada a la UCI y permanece en ventilación mecánica desde su ingreso hasta el 16 de junio. “Tuve hartos sueños, hartas cosas raras que me pasaron en ese tiempo, yo les contaba a algunas personas, a las enfermeras, mi experiencia, mis visiones. Cuando estuve en la UCI muy poco me acuerdo, algo de las niñas, las tens, los kinesiólogos que estuvieron en el minuto que yo desperté, que llegaban y se presentaban, no retenía sus nombres, pero los reconocía, ahí dormía, despertaba, estaba conectada a un montón de máquinas”.

“Yo sentía que estaba en otra dimensión, veía imágenes. En mi interior, en mi cabeza sabía que tenía que despertar en una parte segura, no quedarme en el medio, y era raro porque estaba sedada, tenía temor a eso, aun estando inconsciente. Me acuerdo que en una de las visiones veía un piso de cerámica y unas cosas de metal y empecé a estirar las manos – este es el lugar pensé –   y me dicen señora Janet  hora de despertar… había como 6 personas, incluso una niña que yo la reconocía,  no sé por qué , hasta  sabía su nombre , estaba al lado mío , yo  soy la kinesióloga Camila- me dijo – le tomé la mano porque tenía miedo en ese momento y con ella me sentía segura. Cuando me despertaron supe que estaba en el Sanatorio Alemán, conectada a ventilador mecánico, me impresioné, pero ya había visto en televisión que enviaban gente a regiones. Me desconectaron del ventilador y me dejaron con una máquina que me iba a ayudar a respirar por mí misma, entonces eso me aterraba, de hecho, pensaba, no me puedo quedar dormida, yo respiraba al son de la máquina, ese tiempo se me hizo eterno”, recuerda. 

 Cuenta que en la UCI estuvo dos días con mucha ansiedad “me desesperaba, empezaba a patalear, entonces venía el kinesiólogo y me hacía ejercicios y ahí se me pasaba. Al otro día lo mismo, no quería estar sola, porque pensaba que me iba a volver la ansiedad, me dijo: nosotros tenemos que ir bajando el oxígeno, usted tiene que estar tranquila, después me empezó de nuevo la desesperación y miré hacia el lado, la puerta era de vidrio y vi pasar a mi mamá y a mi papá, yo pensaba que ellos estaban ahí , eso no lo puedo explicar y nunca más tuve ansiedad, yo le cuento a todos  y eso no lo olvido”. 

Cuando pasó a Cuidados Intermedios ya estaba mejor “podía hablar y empecé a tener apetito, comencé a comer, primero asistida, porque aún tenía la garganta delicada.  De repente me sentía perdida con las horas, los días, las fechas, siempre preguntaba ¿qué hora es?, esos momentos se me hacían interminables, quería estar en mi casa, echaba mucho de menos a mi familia y empecé a sentirme depresiva, lloraba, me acordaba de mi mamá, mi papá, mis nietos, no tenía televisión y miraba la máquina con los latidos cardiacos de mi corazón. No tenía mucho para distraerme, entonces me ponía a pensar y me preguntaba porqué me había pasado esto, si yo tanto me cuidada”.

“Agradezco a Dios haber vencido esta enfermedad y también a la gente que estuvo conmigo, a todos los profesionales, los médicos muy amorosos, muy gentiles, las enfermeras, la gente de la Clínica es muy bondadosa, conversaba con todos lo que entraban. Tengo mucho que agradecer a todo el personal, porque todo es un conjunto, los héroes en esta pandemia que se exponen para servir a uno, para tenerla bien”, señala.

Agrega que “tengo mucho que agradecer a la gente que me tuvo paciencia en la UCI, porque ahí sí que yo deliraba, porque uno no está consciente de lo que hace. El equipo es extraordinario”. 

Janet regresó a su casa el 10 de julio, sus vecinos y su familia la recibieron hasta con globos y ahí se enteró que cuatro de sus vecinas habían fallecido por covid , fue muy triste para ella enterarse de esta noticia. Dice que “lo negativo es la mala experiencia, porque a nadie le gusta estar hospitalizado, menos lejos y quedé con mucha angustia, hasta el día de hoy me pongo a llorar por cualquier cosa. Y lo positivo es primero dar gracias a Dios por haberme dado la oportunidad de vivir, porque podré ver crecer a mis nietos y estar más tiempo con mis hijos, con mi familia”. 

Janet reflexiona “yo tengo otra vida, yo volví a nacer y tengo que hacer las cosas bien, hoy día soy puro amor, a todo el mundo le digo te quiero, porque uno a veces se olvida de expresar sentimientos, nos ponemos fomes”.

“Yo digo que soy una afortunada de estar viva y haber llegado al mejor lugar, soy una persona que tiene muchas enfermedades de base, entonces para mí fue un milagro. Dios me dio otra oportunidad para disfrutar de la vida y hacer las cosas bien Volví a nacer, volví a vivir”.

 


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