Testimonio David Novoa Sánchez, paciente recuperado COVID-19 | Clínica Sanatorio Alemán

Testimonio David Novoa Sánchez, paciente recuperado COVID-19

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“Siempre, en todo momento, estuvieron los ángeles del Sanatorio Alemán”

“Mi nombre es David Octavio Novoa Sánchez, 70 años, Técnico en Construcción

e Instalador Sanitario Autorizado, vivo en Labranza, sector cercano a Temuco, con mi señora y dos hijas. Tengo otros cuatro hijos, todos mayores y casados.

No fumo ni bebo alcohol, mi condición física era sobresaliente para la edad que tengo, me gusta trabajar y cantar.

Toda la tranquilidad quedó en pedazos al cruzarse en nuestra vida ese enemigocruel y despiadado que estamos conociendo.

A fines de marzo me detectaron en el CESFAM Miraflores de Temuco una gastroenteritis aguda, llevándome de urgencia al Hospital Regional de Temuco por sospecha de Coronavirus el 1 de abril, donde me trataron durante dos días, luego de eso no supe más de mi vida.

Desperté 20 días después, no sabía dónde estaba, ni qué había pasado, con sondas y tubos por todas partes, me dolía todo el cuerpo, pero lo que más me dolía y me angustiaba era no saber de mi familia.

Hasta que apareció una voz cerca de mí – tranquilo ya pasó lo peor, su familia está bien no les ha pasado nada, hablamos con su hijo y supimos que todos están bien- no conozco a esa persona que me dio la  noticia, solo escuché su voz y vi sus ojos.

Desde ese momento supe también que estaba en el Sanatorio Alemán de Concepción. Ya era 24 de abril, no sé cuánto tiempo estuve con ventilador mecánico. Había pasado 20 días en la oscuridad.

Ahora estaba en la UCI para recuperarme, y durante 16 días me siguieron cuidando.

Doy gracias a Dios que me permitió volver a la vida sin dañar a ninguno de mis seres queridos.

Doy Gracias A Dios, porque nunca estuve solo, siempre, en todo momento,  estuvieron ellos, los pequeños ángeles trabajadores del Sanatorio Alemán, los nombro así porque me parece que siendo todos jóvenes tienen una valentía fuera de serie, arriesgan su propia vida, y me trataron con cariño y paciencia.

Me dieron el alta el 7 de mayo, y ahora estoy en mi casa recuperándome. Jamás podré olvidar este trance y a los que estuvieron conmigo. No pude despedirme de ninguno de ello, pero quiero decirles a la distancia que a todos ustedes, los que me ayudaron, los llevaré siempre en mi corazón y en mis recuerdos. Que tengan la certeza que su vocación, sus ojos, sus manos, su voz, su vida entera, fueron el instrumento que usó Dios para salvar mi vida.

Gracias a todo el personal que trabaja en el Sanatorio Alemán de Concepción. Infinitas Gracias.


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