Paciente doblemente trasplantado hoy fue dado de alta | Clínica Sanatorio Alemán

Paciente doblemente trasplantado hoy fue dado de alta

“Esto empezó con la diabetes que deterioró mis dos riñones. El hígado fue culpa mía, porque no me cuidé y me dio una cirrosis hepática”, cuenta Luis Guardias, el protagonista del primer trasplante doble de Clínica Sanatorio Alemán. El 2017 comenzaron a realizarle exámenes para ver la factibilidad de ser receptor de los órganos que estaban fallando. Ya en marzo de este año fue inscrito en la lista nacional de trasplante.

El martes 9 de julio, Luis estaba en su casa, recién había llegado de la diálisis cuando sonó el teléfono dándole la noticia de que había un posible donante para él. “Al principio estaba asustado, pero después cuando llegué a la clínica y me empezaron a hacer los exámenes, se me quitó. Me encomendé nada más…”.

Luego de salir de pabellón, recién despertando de la anestesia, recuerda que pidió que lo extubaran “empecé a respirar al tiro solo… ahora ya me siento sumamente bien. Cuando estaba dializándome estaba todos los días con vómitos, mal genio, lo que me servía lo vomitaba, agua, lo que fuera. Ahora como de todo… estoy muy bien”.

Tanto Luis como su esposa Tabita, destacaron la atención de la clínica y los profesionales que trabajan en ella. “La atención muy buena, los doctores estaban todos los días al lado mío. Se portaron todos bien, en ningún momento me dejaron solo, ni en la noche. No tenía ni la necesidad de tocar el timbre”.

Tabita contó que su esposo antes de la intervención lo estaba pasando pésimo con el deterioro de sus órganos: “Como estaba tan mal ya estaba cansado y no quería más. Las últimas semanas llegaba a las 12 del día y estaba hasta las 4 de la mañana con vómitos. No resistía ni los remedios, sus piernas se le hacían lana”.

Era tan grande su malestar que comenzó a ausentarse de las diálisis, ya no tomaba todos sus medicamentos, “yo pensaba hasta donde llegue no más, empecé a vivir el día a día”, recuerda Luis.

Afortunadamente pudo ser trasplantado y su recuperación fue muy rápida. Hoy, a poco más de dos semanas, él se va a su casa a disfrutar de esta nueva oportunidad junto a su gran familia. “Cuando llegue a la casa quieren que vaya a acostarme y yo quiero salir a estirar las piernas un poco”, cuenta entre risas… “Ahora tengo que seguir cuidándome, pero con poquitos medicamentos, en comparación a los que tenía que tomar con la diálisis”.

La alegría que tiene esta familia es tremenda, dicen estar muy agradecidos de Dios, de los médicos y de la familia del donante. Luis confiesa que “voy a hacer una carta para la familia de los donantes para darle las gracias. Sin el gesto que ellos tuvieron, no estaríamos contando esta historia”.