“Estamos eternamente agradecidos del personal encargado de nuestro hijo en la UCI Pediátrica” | Clínica Sanatorio Alemán

“Estamos eternamente agradecidos del personal encargado de nuestro hijo en la UCI Pediátrica”

 

 

Gaspar nació en una hermosa familia compuesta por sus padres y su hermanito Valentín. Todo estaba normal, afortunadamente era un bebé totalmente sano y feliz. Pero durante mayo recién pasado, este pequeño comenzó a presentar síntomas bastante desagradables y, con ellos, días de mucha angustia.

En un inicio se trataba sólo de diarrea, vómitos y fiebre. Pero afortunadamente pasaron rápido y sus padres no le dieron mayor importancia. Al paso de un par de días comenzó a quejarse, no quería comer ni podía dormir, sólo pedía que le dieran agua… estaba muy decaído así que sus papás decidieron llevarlo inmediatamente hasta el servicio de Urgencia de Clínica Sanatorio Alemán.

“Cuando llegamos, nos atendieron pronto y notaron que, si bien el examen físico no arrojaba muchos indicios de algo concreto, visualmente se observaba enfermo” recuerda su mamá Vanessa Valenzuela. Inmediatamente comenzaron a realizarle exámenes para poder determinar qué pasaba con este pequeñito, que evidentemente no lo estaba pasando muy bien.

Pruebas de sangre y ecografías detectaron un shock séptico y líquido alrededor de diferentes órganos de su cuerpo. La complicación fue que aún no se sabía de dónde provenía este líquido.

Fue ingresado a la Unidad de Cuidados Intensivos de la Clínica a través de la Ley de Urgencias, pues el pequeño estaba grave y necesitaba atención inmediata para estabilizarlo. Presentaba taquicardia y dificultad respiratoria… había que detener la infección y descubrir qué era lo que pasaba exactamente con Gaspar para poder tratarlo rápido.

“Continuaron los exámenes para ver si algún virus era el causante de su condición y efectivamente arrojaron la presencia de adenovirus y enterovirus. Con eso, más la visita del cardiólogo y un ecocardiograma, se llegó a la conclusión de que tenía una miocarditis y un derrame pericárdico de probable origen viral” relató Vanessa.

Se decidió administrar medicamentos intravenosos para revertir su estado y que “su corazoncito volviera a su estado normal… El cardiólogo Álvaro Sánchez lo controlaba diariamente, al igual que el doctor Raúl Bustos, quienes siempre nos hicieron sentir confiados a pesar de que si bien no empeoraba, mostraba avances lentos. Como padres nos manteníamos preocupados, pero confiados en que hacían lo mejor y lo correcto”.

Posteriormente debieron realizarle una pericardiocentesis (que consiste en la extracción del líquido del saco del pericardio), procedimiento que resultó todo un éxito y “ayudo a que su corazón funcionara de mejor forma y a que mi bebe en pocas horas volviera a ser en parte mi niño….se riera, quisiera  comer y jugar, después de casi una semana” relató la mamá de Gaspar.

Poco a poco la pesadilla comenzó a desvanecerse, Gaspar evolucionaba positivamente y mostraba avances importantes en su recuperación “las máquinas iban desapareciendo de nuestra habitación y cada día estábamos más cerca de pasar a la Unidad de Tratamiento Intermedio, lo  que nos acercaba más a la salida”.

Luego de 11 días, que para estos padres fueron una eternidad, pudieron volver a su casa, el día tan ansiado del alta había llegado. “Ahora está bien, con controles y medicamentos permanentes, ya que puede volverle en cualquier momento, el primer mes es cuando más riesgos se corre. Pero con el tiempo debería volver su corazoncito a su estado normal, porque fue de origen viral”.

Esta familia se fue de CSA luego de días intensos, angustiantes, pero que afortunadamente tuvieron un final feliz. Vanessa destacó la atención del personal de la clínica y principalmente destacó que son profesionales sensibles y muy conscientes de que trabajan con seres humanos que están pasando momentos difíciles, tanto los pacientes como sus familiares.

“Estamos eternamente agradecidos del personal encargado de nuestro hijo en la UCI, tens, enfermeras y médicos, por su atención, por su amabilidad y buena disposición, por su cariño, a los médicos, por sus acciones oportunas, su profesionalismo, buena disposición. Pues cuando uno como padres está pasándolo mal porque lo que más amas está muy delicado de salud y tus peores miedos están a flor de piel, necesitas y agradeces un gesto, una palabra de aliento o simplemente una sonrisa”

Vanessa finalizó resaltando que “desde la urgencia fuimos muy bien y oportunamente atendidos… Si la doctora que nos recibió en ese servicio,  no hubiese sido asertiva en sus decisiones, quizá hubiese sido otra nuestra historia”.