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KAREN BRÜMMER Y SUS ONCE HIJOS:
“LA CLAVE ESTÁ EN EL ORDEN Y EN LA DISCIPLINA”

   

Ambos aspectos son muy importantes en una familia tan grande como la de los Cordero-Brümmer, ya que propician una buena calidad de vida familiar. Deben generarse los espacios para estar todos reunidos, para que los padres compartan con cada hijo y para que existan momentos exclusivos del matrimonio.


Siempre soñaron con seis hijos por lo menos, pero once niños no estaban en los planes del matrimonio formado por Karen Brümmer Preisler y Jaime Cordero Diez. No obstante, están felices con esta gran familia que se convierte en un ejemplo atípico en estos tiempos en que las parejas no tienen más de dos hijos.

Ambos son penquistas y no provienen de familias tan numerosas. Karen, dueña de casa, tiene dos hermanos, y Jaime, ingeniero comercial, cinco hermanos. Hace 20 años están casados y hace 13 años viven en Chillán junto a sus hijos: Alicia (19), estudia Periodismo en Santiago; Andrés (17), cuarto medio; Sofía (16), tercero medio; Alvaro (14), primero medio; Valentina (12), séptimo básico; Juan Pablo (11), quinto básico; Antonio (8), tercero básico; Sebastián (6), primero básico; Maria José (5) kinder; Nicolás (3) y Pedro, que nació el 7 de abril pasado en Clínica Sanatorio Alemán.

Salud en Familia no quiso perder la oportunidad de entrevistar a esta mamá, pues las preguntas que surgen en torno a la crianza de tantos hijos son muchas. Karen con mucha naturalidad las responde una a una. Y es que para este matrimonio todo se ha dado en forma natural y espontánea.

Claramente la disciplina y el orden son claves para tener una vida apropiada. Son muy rígidos y estrictos con los horarios. Los chicos se acuestan a las 20:00 horas, otros a las 20:30, un tercer grupo a las 21:00 y los más grandes a las 22:00… “Cuido mucho sus horas de sueño, sobre todo de lunes a jueves, el fin de semana hay más flexibilidad. Eso, sin contar que un sistema organizado permite generar los espacios para dedicarlos a cada uno, de esta manera es perfectamente posible el beso de las buenas noches, acostarse con ellos y que te cuenten las cosas que les han sucedido en el día, en el colegio, aprovechamos de abrazarnos, todo eso se puede, pero hay que ser constantes”.

En las mañanas se van despertando unos a otros, los mayores ayudan a los más pequeños. Hay un baño para hombres y otro para mujeres. “Este año todos están con sus rutinas, por lo que hay que levantarse temprano y respetar los turnos”. Los sábados y domingos comparten desayuno, almuerzo y cena. De hecho, el domingo es el día de la familia, “es sagrado”, aunque el sábado también están todos, porque es el día de las papas fritas, se ríe. Las mesas llena sin duda son hermosas y entretenidas, todos tratan de hablar y compartieron anécdotas y experiencias.
De igual manera que se preocupan de estar en familia y pasar el mayor tiempo posible juntos, Karen y Jaime se ocupan de salvaguardar los espacios de cada uno, por ello, una vez al mes salen a comer de a uno y es en esos momentos en los que se da una conversación más reposada y tranquila. Con los chicos, la mamá aprovecha las salidas al dentista, a la peluquería o a comprar para conversar un poco, “son espacios únicos y hay que disfrutarlos y sacarles el máximo provecho”.

 

 

MÁS DETALLES

Para manejar una casa con tantas personas, Karen necesita ayuda. Tiene una nana puertas adentro y otra puertas afuera, quienes el colaboran con todo los doméstico que es bastante. “Nunca me he sentido sobrepasada, con el sexto y el séptimo me estresé un poco, pero después los mayores van ayudando y eso es una tremenda ayuda. Los tres últimos fueron muy fáciles por lo mismo”, comenta.


Esta mamá asegura que es más fácil tener varios hijos, pero reconoce que “hay que ser muy ordenados, yo encuentro más estresante tener 2 que tener 6, se acostumbran a heredarse las cosas, a compartir, a entenderse, a esperar y respetar sus turnos…”

¿Cuántos tipos de comida se preparan a diario, considerando que no todos tienen los mismos gustos? La respuesta es categórica. “Una sola, se cocina un menú para todos, al que le gustó bien y al que no, bien también… En las vacaciones o en el día del cumpleaños cada uno escoge su menú”.

Como son muchos en esta casa, el año 2005 debieron ampliarla. Sus niños siempre han compartido pieza, pero llegó un momento en que los más grandes quería estar solos, lo cual es muy lógico. “El criterio para compartir habitación no es la edad sino la afinidad que existe entre ellos, eso nos dio buenos resultados”. Como los intereses y preferencias entre los hermanos hoy se notan más que antes, desde el año pasado este clan cuenta con dos televisores, pero por mucho tiempo funcionaron con uno y no hubo grandes conflictos, todo es un asunto de acostumbrarse y respetarse.

En todo este escenario, este matrimonio –que forma parte del Opus Dei- se da el tiempo para compartir solos.

Salen frecuentemente a cenar o a veces se arrancar a Santiago para estar con su hija mayor, eso es fundamental. “No se debe perder de vista que hay que cultivar la relación de pareja”. En su círculo de amigos hay varios matrimonios con hartos niños y entre ellos se van aconsejando y van compartiendo ideas, lo cual es muy enriquecedor.

Criar hijos no es tarea fácil, menos cuando hay tantos niños y tan seguidos, pero para Karen es lo mejor del mundo, su mayor felicidad es tener la familia que ha formado junto a su marido. “Me siento feliz y realizada”, finaliza. •