Partió como una opción de vida sana, pero al poco tiempo se convirtió en su válvula de escape. Pese a sus días intensos se da el espacio para entrenar. Es que cada vez que se da la oportunidad viaja a donde sea para participar en un maratón, competencias en las que da lo mejor de sí para llegar a la meta.
No fue deportista destacado en el colegio y tampoco en la universidad. Estaba lejos de eso, pero como nunca es tarde, el gusto por el deporte llegó a la vida de Fernando Heredia Muñoz a los 30 años. Este ginecólogo-oncólogo de la Clínica Sanatorio Alemán cumplió las tres décadas y en ese momento su vida sufrió un cambio drástico.
Lo primero que hizo fue dejar de fumar, ya que tenía un hijo pequeño y quería ofrecerle a su familia “papá para rato”. Después comenzó su carrera por bajar de peso, ya que cuando terminó Medicina –en la Universidad de Chile- y cuando finalizó la beca de ginecología en la Universidad de Concepción “estaba un poco gordito, mucha comida y poco ejercicio”. Al poco tiempo se fue a Santiago, a la Fundación López Pérez, para hacer la beca de ginecología-oncológica y una vez instalado pidió asesoría para cumplir su cometido. Siguió al pie de la letra un plan de alimentación y se inscribió en un gimnasio, pero se aburrió, así es que tomó la decisión de salir a trotar en la calle.
Con mucha fuerza de voluntad y al cabo de nueve meses logró bajar 27 kilos. A esas alturas el trote se había convertido en su gran afición y ya había participado en varias carreras de 5 ó 7 kilómetros. Pero fue en junio de 2006 cuando corrió su primer maratón, el de Rapa Nui, que ganó en poco menos de tres horas y media.
Después se unió al club Corremundos, que entrega las armas tácticas a toda persona que quiera correr un maratón. “En Noviembre del 2006 corrí el de Nueva York (40 mil competidores) y fui el segundo mejor chileno de los 110 que participaron”. De esa experiencia sólo tiene buenos recuerdos. La organización lo dejó impresionado y por cierto que después de ese maratón sólo deseaba participar en otro de ese nivel.
La siguiente fue en Chicago. En Octubre del año pasado viajó junto su hermana Marilú y a un pequeño grupo de Corremundos. “Un gran maratón sin duda… En esa oportunidad, entre 45mil corredores, llegué entre los primeros 500 y fue toda una odisea, porque el clima fue horroroso, caluroso y muy húmedo”.
Su actual meta es Paris. “El domingo 6 de abril estaremos allá junto a un grupo grande integrado por gente de todo Chile… Voy a partir bien adelante, en el 1300”.
Entrenamiento constante
El doctor Heredia no oculta su entusiasmo cuando habla de este tema. Es que para él partió como una opción de vida sana y hoy es su pasión, su válvula de escape. Pese a su intensa agenda, hace lo imposible por cumplir su entrenamiento semanal. “Tengo días super ajetreados, pero me las arreglo parta salir a correr. Me levanto bien temprano (5:30) o salgo en la noche, pero si uno quiere avanzar en esto, no puedes decaer en la preparación. Es un asunto de constancia”.
Su preparación semanal incluye cinco o seis sesiones de trote, que duran entre 45 y 90 minutos, e intenta hacer una o dos clases de spinning. “Mi programa de entrenamiento va acompañado de hábitos sanos, como fruta todo el día y en general como sano… De verdad, creo que cualquier persona puede introducirse en este mundo que a mí me tiene fascinado.
Al principio no es fácil, hay que crear el hábito, pero si uno persevera los mismos resultados que vas viendo te van motivando”, recalca.
Después de Paris, en noviembre de este año quiere competir en Nueva York, donde espera cruzar la meta junto a su esposa. “He hecho todo para que ella se motive con el cuento y lo mismo haré con mis hijos (Fernando -4 años- y Florencia -1 año- )… Ya noto que a mi hijo le gusta y eso me encanta, porque de verdad esto es apasionante”.
Es que para este joven médico, el trote tarde o temprano te recompensa: “El esfuerzo, la dedicación, la fortaleza que pones se te devuelve y se refleja en cada cosa que haces a diario”.