“El equipo humano es tremendo, te hacen sentir en familia”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Andrea Núñez y Geraldi Casanelli son los padres de un pequeño bebé que nació con una obstrucción pieloureteral, diagnosticada a los tres o cuatro meses de gestación. Viven en Osorno, por lo que, en un inicio, todos los tratamientos los realizaban en centros de salud de esa ciudad.

“Me hicieron una cesárea unas semanas antes de lo programado inicialmente, porque la obstrucción de sus riñones podía traer consecuencias a los otros órganos”. Luego, con tan solo cuatro días de vida, debieron operarlo por primera vez, “le hicieron una nefrostomía y lo dejaron con una sonda como de 1 metro de largo expuesta para descomprimir el riñón… Nos dijeron que en 15 días él iba a estar bien, pero no fue así y Mateo seguía con la sonda”.

En ese momento, el matrimonio quiso buscar otra opinión para evaluar a su hijo. Como Geraldi vivió durante siete años en Concepción, conocía Clínica Sanatorio Alemán así que no lo dudó y buscó un especialista en estas instalaciones. Fue así como dieron con el doctor Ricardo Yáñez, urólogo infantil.

“En la primera consulta ya nos fuimos contentos… Entramos y él le desconectó la bolsa inmediatamente y le dejó la nefrostomía en control pediátrico, o sea directo al pañal. Eso ya nos liberó”, comentaron.

A los dos meses y medio de edad, el doctor Yáñez lo operó nuevamente para retirar la nefrostomía, le instaló un pigtail interno y reconstituyó el uréter. “Luego de un mes le sacó el pigtail y comenzó a funcionar bien el órgano… Le hicieron una cistoscopia y estaba todo perfecto”.

Confiados, estos padres decidieron volver a su casa en Osorno con sus otros hijos. Mateo estaba bien y todo indicaba que su recuperación era la esperada. Lamentablemente un nuevo inconveniente puso en riesgo la vida del pequeño: “La uretra por algún motivo se dobló y Mateo comenzó a obstruirse. Tenía una pelota dura a un lado del estómago, así que nos vinimos otra vez a Concepción, al Sanatorio. Llegamos a la Uci pediátrica… El trato y el cuidado que tuvieron con él fue impagable”.

Mateo debió someterse a una nueva cirugía, pero esta vez muy delicada por la cantidad de orina acumulada. “Él llegó con un litro de orina que se debía drenar poco a poco… El manejo fue excelente y el cariño de todo el equipo humano fue tremendo, te hacen sentir en familia… Además el doctor Yáñez es un siete, a cualquier hora que uno lo llame, él contesta y si no te devuelve el llamado, está preocupado preguntando siempre… eso en otros lados, no existe… Ahora Mateo salió de su control, está funcionando bien su riñón y sus los exámenes están buenos. Nos vamos muy contentos y agradecidos de todos”.