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Vacuna contra el virus del papiloma humano
La primera que combate el cáncer


 Las dos vacunas autorizadas se están usando desde el año pasado en Chile. Hay bastante experiencia respecto de su eficacia en países europeos, en Australia y Estados Unidos.

Las cifras son claras. Anualmente, a nivel mundial, existen unos 600 mil casos nuevos de cáncer cérvico uterino y la mitad de esas personas muere al año, por lo tanto si escuchamos que salió al mercado una vacuna que previene este tipo de enfermedad no podemos quedar indiferentes. Afortunadamente en Chile hay dos tipos autorizados que claramente se han convertido en tema para las mujeres.

El ginecólogo y Director Médico de Cínica Sanatorio Alemán, Milton Niedbalski Miranda explica que la infección con el virus del papiloma humano (VPH) es reconocida como un cofactor necesario para la génesis de este cáncer. “Es una enfermedad que se transmite por contacto sexual o por manipulaciones genitales… De hecho, este cáncer tiene directa relación con el comportamiento sexual de mujeres y hombres, si uno o los dos son promiscuos o tienen malos hábitos higiénicos o iniciaron su vida sexual en forma precoz, es más frecuente”. 


Vale mencionar que la frecuencia de infección es alta en ambos sexos, no es exclusiva del género femenino, pero las consecuencias son más serias en la mujer.

Algunos datos:


• Este mal no produce síntomas, no hay ninguna señal que advierta sobre la infección. 
• Existen más de 100 tipos de VPH y hay unos 40 que afectan la zona genital tanto en hombres como en mujeres. 
• Se estima que 18 son los que están relacionados con cáncer del cuello del útero. 
• Este problema generalmente afecta a mujeres entre 30 y 55 años. 
• En Chile es la quinta causa de muerte por cáncer en la mujer.


Salvo excepciones, este cáncer es precedido por lesiones precursoras denominadas neoplasias intraepitelial (NIE) o displasia y son clasificadas como NIE de bajo grado (1) o alto grado (2 y 3). 

La relación que existe entre la infección por el VPH y las verrugas genitales, las lesiones preneoplásicas del tracto genital inferior y el cáncer del cuello del útero, ha sido reconocida hace muchos años.
En las últimas décadas se han hecho grandes avances en el estudio de la patogenia de esta relación, permitiendo finalmente el desarrollo de vacunas anti VPH con el propósito de erradicar esta enfermedad.


La prevención de este cáncer se logra a través de la detección de lesiones pre neoplásicas (NIE) mediante el papanicolaou. La implementación de este examen en la prevención del cáncer de cuello uterino ha desembocado en una tremenda disminución de hasta un 70 por ciento en la incidencia y mortalidad de este cáncer en los países más desarrollados. “En Chile sin ir más lejos, este tema ha sido abordado como prioridad. Hace años existe el Programa Nacional de Control de Cáncer Cérvico Uterino y de verdad los resultados son muy buenos, ya que se ha visto una baja de incidencia y mortalidad. Esta baja se ha dado gracias al papanicolaou en gran medida. En 1990 había 14.3 por cada 100 mil mujeres y en el 2003, 8.5 por cada 100 mil mujeres”, enfatiza el médico.

Una buena opción


En los últimos años se han desarrollado vacunas contra el VPH y éstas, según los análisis hechos por organismos internacionales, han demostrado ser seguras, bien toleradas y altamente efectivas en prevenir infecciones y lesiones causadas por el virus del papiloma.

“Como ya dijimos, este virus tiene alrededor de 100 subtipos distintos. En la mujer, respecto del tracto genital, hay dos grupos virales que se asocian con esto. Existe un grupo de virus que provocan lesiones benignas, como es el caso de los condilomas o verrugas genitales que están provocadas por el virus papiloma 6 y 11. En tanto, hay otro grupo de virus que están relacionados con el VHP 16 y 18 que induce la aparición de tejidos precursores de cáncer”.

Por lo general, en los cánceres del útero más o menos el 75 por ciento se producen por los virus papiloma 16 y 18. En el caso de las verrugas genitales, en el 95 por ciento de ellas están involucrados los virus papiloma 6 y 11. “Estos se pueden identificar haciendo un examen que consiste en que a la mujer se le extrae una muestra de secreción vaginal o de tejido”. Según los efectos que estos grupos virales provoquen en la persona se denominan de bajo riesgo oncogénico, 6 y 11, o de alto riesgo oncogénico, 16 y 18.

A juicio del doctor Niedbalski, los programas de detección precoz de cáncer siguen y seguirán sustentándose en el papanicolaou. “Lo que se ha desarrollado últimamente es la parte preventiva de la infección del VPH en la mujer y es aquí donde se han desarrollado algunas vacunas, que son las primeras que aparecen para prevenir el cáncer”.

En Chile hay dos vacunas que están autorizadas, una es Gardasil, del Laboratorio Merck, vacuna cuadrivalente que está dirigida a combatir el virus papiloma 6, 11, 16 y 18, o sea los cuatro más frecuentes. La otra es Cervarix, del Laboratorio Glaxo Smith Kline, orientada contra el virus papiloma 16 y 18. Ambas se utilizan en tres dosis (0, 2 y 6 meses). “Se aconseja la vacunación en mujeres de 9 a 26 años. Cervarix podría usarse hasta los 45 años. Se están usando desde el año pasado en nuestro país, pero hay harta experiencia en países europeos, en Australia y Estados Unidos.

Puede indicarla un pediatra y/o un ginecólogo. “Lo ideal es que se coloque a la edad más temprana posible, ya que mientras antes se administre, mayor respuesta inmune tiene. Si la colocas a los 25 años la respuesta inmune será menor, te va a proteger igual, pero la respuesta no es la misma que si se pone a los 14”.


Agrega que se puede indicar en una mujer que ya tuvo infección viral previa, porque puede protegerla de otros virus. “Soy un convencido de que los beneficios que ofrece esta vacuna son múltiples, el único inconveniente que veo es el precio, ya que son tres dosis y cada una tiene un valor que fluctúa entre los 100 y 150 dólares -a nivel internacional-, lo que no está al alcance de toda la gente y lo que descarta un programa de vacunación nacional en el corto o mediano plazo. Sin embargo, está la alternativa y si me pregunta si es conveniente vacunar digo categóricamente que sí, que vale la pena el esfuerzo que la familia pueda hacer por adquirirla”. 

Recomendaciones

• El Comité de Prácticas de Inmunización Federal de Estados Unidos, en base a los datos presentados en junio de 2006, entregó algunas sugerencias:
• Se recomienda la vacunación rutinaria para mujeres de 11 a 12 años con tres dosis de la vacuna cuadrivalente.
• La vacunación puede empezar tan temprano como a los 9 años de edad.
• El comité aconsejó la vacunación idealmente antes de iniciar la actividad sexual, pero permitió extender la indicación a las mujeres entre los 13 y 26 años.
• Una niña de 9 ó de 13 años no tiene poder de decisión en estas situaciones, por eso es fundamental que los padres se informen y conozcan los beneficios que entrega esta vacuna. Una vez que sepan de la existencia de ella pueden acudir al pediatra o a un ginecólogo para que se las indique o para que los asesore.

Por su parte la Sociedad de Ginecólogos Oncólogos de Estados Unidos recomienda lo siguiente:

• Que la vacuna pueda ser ofrecida a mujeres entre los 9 y 26 años con papanicolaou equívocos o anormales, con verrugas genitales y test de presencia viral positivos, ya que protegerá contra algunos VPH que la paciente no haya adquirido y estén presentes en la vacuna (Sin embargo no hay evidencia de eficacia en mujeres con infección actual o pasada producida por los virus presentes en la vacuna).
• Puede ser indicada a mujeres con inmunosupresión por su alto riesgo de contraer dichas infecciones. No obstante, no hay mayor información de su eficacia en esta población.
• Debe evitarse la vacunación durante el embarazo, ya que la concepción dentro de los 30 días de la vacunación puede resultar en un ligero aumento de anomalías congénitas.
• La vacunación durante la lactancia es aceptable. Las madres deben ser advertidas de un ligero riesgo de enfermedad respiratoria del lactante dentro de los 30 días de la vacunación.
• En presencia de una enfermedad aguda moderada a severa debe evitarse la vacunación.
• Las ventajas y desventajas de la vacunación deben considerarse seriamente en pacientes con historia de alergia a la levadura o a cualquier componente de la vacuna.

Temas por resolver

• La duración de la protección aún es desconocida.
• La protección cruzada hacia otros tipos virales parece ser limitada.
• La aceptación social, las implicancias económicas y la vacunación de los hombres son temas controversiales. Si la infección viral es generalmente transmitida por vía sexual sería lógico pensar que al inmunizar a mujeres y hombres el impacto en la salud pública sería mayor. 

• Un tema discutible también es el comportamiento sexual de la mujer vacunada. La idea es que, independiente de la vacunación, se haga hincapié en la importancia de la educación sexual, del sexo seguro, de un comportamiento responsable y adecuado en este plano. No obstante, el hombre también debe ser responsable en su actuar, ya que no hay que olvidar que la infección es alta en ambos sexos.